lunes, 25 de mayo de 2009

EDUCACIÓN VIAL


Seguimos con Wenceslao Fernández Flórez e o seu libro El hombre que compró un automóvil. Este é un extracto altamente didáctico e instructivo:

“- ¿Quiere venir a ver mi finca? –me propuso-. Está a veinte kilómetros de Madrid. Tengo abajo mi coche y le llevaré a usted en un momento.
Accedí. Montamos en un excelente automóvil que el mismo guió. Lo conducía hábilmente entre el tránsito abundante de la ciudad; pero yo advertí con cierto sobresaltado asombro que apenas el acaudalado caballero cogió el volante, enrojeció, frunció las cejas, se mordió los labios y presentó algunos otros síntomas de enfurecimiento. En un cruce le vi asomar de repente la cabeza por la ventanilla y oí que gritaba:
- ¡Idiota! ¡Mala bestia! ¡Aprenda usted a andar!
En seguida me explicó:
- Un peatón que me ha increpado. Hay que estar pronto a contestar a este gente, porque...
Se interrumpió para asomarse nuevamente a la ventanilla y vociferar:
- ¡Al pesebre, canalla! ¡Lleva tu mano, imbécil! ¡Uncido a un carro estarías mejor que guiando tu coche!
Siguió hablándome:
- Esto es lo que más trabajo me ha costado aprender: la respuesta rápida, el insulto pronto. Es lo más difícil del automovilismo. En un casino, en la acera, en el teatro, en una reunión cualquiera, puede usted devolver un insulto acertada y cómodamente, porque siempre dispone de algún tiempo para pensarlo. Pero cuando se va en un auto no, porque todo es demasiado fugaz. Especialmente si le insultan desde otro auto que se cruza con el de usted. Y es lo grave que ningún otro hombre tiene que afrontar mayores y más frecuentes ultrajes, porque al que va corriendo en un coche le insulta todo el mundo: los que van a píe, los que le miran desde los balcones y hasta los que pasan en otros coches, ya porque corren menos, ya porque corren más. Es muy duro; le digo a usted que es muy duro. Hay que dar respuesta adecuada a demasiada gente. Al principio yo insultaba a todos con la misma palabra; pero concluí por aburrirme. Ahora, después de estudiar un poco el Diccionario de la Lengua, tengo un repertorio bastante rico.
Abrió un paréntesis para replicar a otro conductor que lo increpaba:
-¡Follón! ¡Calzonazos!
Ïbamos por la parte más concurrida de la ciudad. El caballero me rogó:
- Tenga usted la bondad…, porque yo no doy abasto…Hágame el favor de insultar por la ventanilla de la derecha, mientras yo insulto por la de la izquierda…
- No se si sabré…
- Sin duelo…
- Pero ¿cuándo?...
- En estos momentos puede ir usted insultando siempre, porque siempre habrá alguno que le insulte o que le vaya a insultar. No tenga reparo.
Por la ventanilla de la derecha comencé a gritar:
-¿Dónde llevas los ojos, cacatúa? ¡Cretino! ¡Golfo!
Y él por la ventanilla de la izquierda:
- ¡Bergante! ¡Malandrín! ¡Cascanueces! ”

9 comentarios:

Carlos Sousa dijo...

Home, non é o meu caso, pero o que está claro que ó sentarse a conducir, as veces, a un cambialle a cara, e dan gañas de poñerse polo estilo do que contas.
Nunha cidade si que é terrible, e como estar nunha batalla contra todos. Raro é o conductor que axude un pouquiño. A lei do máis forte ou máis rápido (ou con máis pelotas).

Unha aperta

Artabria dijo...

Pois eu son unha persoa bastante nerviosa, sin embargo, conducindo case sempre vou tranquila. Eso si, gustame pisarlle un pouquiño, así que se vai un moi despacio diante, desesperome un pouco, jajaja

Moraima dijo...

Buf, eu creo que son das que como o de diante metase nun cruce sen por antes o intermitente lle pita.. e aínda que tamén me gusta pisarlle e leve unha tartaruga diante roalle polo baixo... tocame respetar.

apertas grandes, raposo ;)

mencía dijo...

Xenial wenceslao Fernandez Florez, Como dis, o fragmento é altamente didáctico.
Apertas

fonsilleda dijo...

Don Wenceslao recórdame a meu pai. ¡Cómo lle gustaba!.
Grazas pola tua visita.
Voltarei,

São dijo...

Eu tenho carta, mas não conduzo...

Apertas.

LM dijo...

mira tu que actual é este texto...
beijos

Mr Tichborne dijo...

Sempre me preguntei por que santos pais de familia, xente amable e caritativa, mulleres simpáticas e afables, voluntarios en ONGs, etc., viraban bestas energúmenas cada vez que sentaban ó volante. Vexo que vén de vello.

Isaackbruno dijo...

Xa na parte na que lle pide que lle vote unha man pola ventanilla da dreita, troncei