
A súa aportación literaria foi escasa: en verso deixounos, aparte algúns poemas soltos publicados en revistas, “Compañeros de viaje” (1959), “Moralidades” (1966) e “Poemas póstumos” (1968), entre medias un libro de temática amorosa “A favor de Venus” (1965); e en prosa un libro de memorias “Diario de un artista seriamente enfermo” (1974), e “El pie de la letra” (1982), unha colección de ensaios e artigos.
Pese a tan escasa producción Jaime Gil de Biedma está considerado como unha das voces mais representativas da xeración poética dos 50, chamada a dos poetas sociais.
E a súa unha poesía social, de denuncia, de rebeldía (no fondo despreza a clase burguesa da que forma parte), de crítica o réxime franquista e o capitalismo. Usa unha linguaxe directa, crúa, moitas veces coloquial porque pensaba que “el lenguaje de un buen poema no debe necesariamente diferir del de una buena prosa” e recoñeceu que algúns dos seus mellores poemas escribiunos o amparo do alcohol, o que sempre me pareceu digno de eloxio.
O existencialismo lévao o pesimismo e o desencanto. Morreu fai 20 anos, o 8 de xaneiro dos 90, aínda que xa deixara a poesía desde principios dos setenta, quizais porque como el mesmo escribiu “yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema”.
Por certo, acaba de chegar as carteleiras unha película baseada na súa vida: “El cónsul de Sodoma”, con Jordí Molla no papel protagonista. Haberá que vela.
Aquí vos quedan dous poemas seus e outro mais musicado por Loquillo, pero animo a quen queira a que se achegue mais polo miúdo a súa obra. Vale a pena.
DE VITA BEATA
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna .No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación –y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tu, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo
Si no fueses tan puta!
Y si no supiese, hace ya tiempo
que tu eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh, innoble servidumbre de amar a seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!